
La India musulmana, como Turquía e Irán, experimentó un ligero renacimiento bajo la dinastía mogola (1526-1858). Más tarde, en cambio, reinaron emperadores débiles en Delhi, e India comenzó un periodo de guerras con reinos musulmanes, hindúes y sijs. Dentro de este vacío de poder se movieron los constructores de imperios coloniales europeos.
A mediados del siglo XIX, los poderes coloniales dominantes en Asia eran Gran Bretaña y Rusia. Los holandeses controlaban las Indias Orientales (la actual Indonesia) y el lucrativo comercio de especias que habían arrebatado a los portugueses; España gobernaba Filipinas y los franceses dominaban Indochina. Los portugueses, que habían sido los primeros en evitar a los turcos al navegar alrededor de África, habían perdido la mayor parte de sus fortalezas y posesiones. Asia fue desgarrada por la rivalidad entre las grandes potencias. En la India, por ejemplo, durante las guerras entre franceses y británicos del siglo XVIII, ambos bandos utilizaron soldados indios, conocidos como cipayos.Tras derrotar a los franceses a finales del siglo XVIII, los británicos se expandieron por el sub-continente indio, se anexionaron algunos estados y ofrecieron protección a otros, hasta que en 1850 lo controlaron por entero. El descontento indio con la autoridad británica estalló en la Revelion de los Cipayos de 1857, conocida en la historiografía anglosajona como Rebelión india o Motín indio. Aunque fue reprimido sangrientamente, el motín provocó reformas que perpetuaron el control británico durante casi un siglo más.
Los franceses perdieron su territorio en la India, pero, a cambio, ganaron influencia en Indochina. Después de 1400 Vietnam se había dividido en dos países, pero fue reunificado en el siglo XIX por la dinastía sureña de Nguyen que se aprovechó de la ayuda militar francesa. Los Nguyen invadieron Camboya y Laos, pero su persecución de cristianos provocó que los franceses se anexionaran el sur y que el protectorado galo se extendiera sobre toda Camboya.
Rusia avanzó hacia Turkestán en 1750 y se reafirmó en sus demandas sobre el Cáucaso en el año 1828.

Durante esta crisis, una tribu manchú tomó Pekín y proclamó la dinastía Qing. Los desacuerdos sobre la venta de opio provocaron enfrentamientos armados entre los chinos y los extranjeros, dirigidos por los británicos. Los chinos perdieron las llamadas guerras de opio y fueron obligados a abrir otros puertos, ceder Hong Kong a los británicos y la provincia de Amur a Rusia, aceptar la igualdad de trato con todas las potencias occidentales y garantizar otras concesiones diplomáticas y comerciales. Aunque todavía conservaba su independencia, China había sido humillada por los ‘bárbaros europeos’.
China había permanecido prácticamente aislada del comercio con Occidente hasta el siglo XIX. La excepción era el puerto de Cantón, donde los europeos compraban porcelanas, sedas y té, que pagaban con opio. Pero, en 1839, el emperador decidió prohibir la importación de opio, lo que provocó la intervención militar de los europeos.
La dinastía Li de Corea también interrumpió el comercio con Occidente y persiguió a los cristianos. Como reino tributario de China, Corea esperaba protección. Sin embargo, cuando en el siglo XIX los europeos lograron la apertura de China, Corea se aisló todavía más.
Africa sería objeto de abierto uso y abuso por parte los imperios Europeos. Cecil Rhodes sería una figura fundamental en el desarrollo del imperialismo britanico. También surgiría lentamente el Imperialismo Norteamericano a partir de una aparente inocente doctrina Monroe. Dicho siglo anunciaría la decadencia Imperio Otomano que acaecería con la primera Guerra Mundial. La guerra de Opio humillaría al histórico Imperio Chino en sus tratados desiguales y culminaría con la caída de la Dinastía Qing en 1911.
Para los pueblos de Asia y África, el siglo XIX fue un período de desafíos y tribulaciones sin precedentes cuando Europa, transformada, por la revuelta económica y política, extendió su influencia a través del mundo y las naciones europeas construyeron vastos imperios montados a horcajadas sobre el mundo.
Por otra parte es necesario mencionar las esculturas en bronce de Benin desde los siglos XII al XIX. Los tesoros del rey Oba en Benin fueron descubiertos por el ejército británico durante una expedición militar. La colección de impresionantes cabezas en bronce de Oba están consideradas como uno de los grandes tesoros del arte africano.Cuando un rey de Benin moría, la cabeza de su sucesor era reproducida inmediatamente en una pieza de bronce. Ciento sesenta de estas piezas sobrevivieron, siendo la más antigua del siglo XII y la última del siglo XIX.
AMERICA
Historia de México.
El virreinato fue establecido en 1535, y su primer virrey fue Antonio de Mendoza. En su historia, la Nueva España fue regida por 62 virreyes de diferente importancia histórica.
El comercio de la colonia era realizado a través de dos puertos: Veracruz en el golfo, y Acapulco en el Pacífico. A éste llegaba la Nao de China, una nave que transportaba productos de las islas Filipinas a Nueva España y de ahí a la metrópoli. El comercio coadyuvó al florecimiento de estos puertos, de la Ciudad de México y de las regiones intermedias entre ambos.
Los criollos reclamaron la independencia de las colonias españolas, con motivo de la ocupación francesa de España, a principios del siglo XIX . La conspiracion de Querétaro sería finalmente la que desataría la revolución de Independencia de México.
El 16 de septiembre de 1810 es la fecha que marca el inicio del movimiento armado dirigido por Miguel Hidalgo, movilizando el pueblo mexicano, con lo que se conoce como el grito de Dolores,
Juárez estuvo en el poder hasta su muerte el 18 de Juliode 1872. Los últimos años de su gobierno fueron duramente criticados por las diversas facciones en que se habían dividido los liberales.
El gobierno de Díaz favoreció la inversión extranjera. Aparentemente el país prosperaba, creando estabilidad económica en el país a pesar de la mísera en ciertos sectores de la sociedad.
Historia de America Central.
Desde el Siglo XVI hasta principios del Siglo XIX, Centroamérica formo la Capitanía General de Guatemala algunas veces conocido como Reino de Guatemala, cuya integración y división interna varió repetidamente. Fue administrado por un Capitán General independiente, el cual primero tenía sus instalaciones en Antigua Guatemala y después en Ciudad de Guatemala. Durante la época de la Constitucion de Cádiz (1812-1814 y 1820-1821), el reino de Guatemala desapareció y fue sustituido por dos provincias independientes entre sí, la Provincia de Guatemala y la Provincia de Nicaragua y Costa Rica.
La independencia tuvo una corta vida, puesto que surgió la idea de anexarse al Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, decisión que se consultó con los ayuntamientos. Recibidos los votos mayoritarios de los ayuntamientos, el gobierno de Guatemala proclamó la anexión de Centroamérica a México.
Cuando México llegó a ser una república el año siguiente, se acogió el derecho de que Centroamérica determinara su propio destino.
La República Federal de Centro América fue una federación que surgió de una Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América a través de una Constitución, el 22 de noviembre de 1824. Su capital inicialmente fue la ciudad de Guatemala, hasta 1834; después Sonsonate, por un breve período, y por último San Salvador, de 1834 a 1839.
Los liberales centroamericanos tenían grandes esperanzas en la creación de una república federal, que posteriormente evolucionaría hacia un Estado moderno y democrático entre los Océanos Pacífico y Atlántico.
En 1907 fue creada la Corte de Justicia Centroamericana o Corte de Cartago. En 1960, con la esperanza de que una unificación política pudiese ser el siguiente paso, Guatemala, El Salvador, Honduras, y Nicaragua establecieron el Mercado Comun Centroamericano, al que se unió poco después también Costa Rica.
En 1903 tras la Separación de Panamá de Colombia, la nueva República de Panamá quedó geopolíticamente inserta en territorio centroamericano.
Historia del Caribe.
La mayor parte de los países caribeños y Canadá se independizaron durante el siglo XX.
La explotación del paisaje del Caribe se remonta a los conquistadores españoles alrededor del 1600 que buscaban minas de oro en las islas para llevarlo a España. La historia de la dependencia agrícola del Caribe está estrechamente vinculada con el colonialismo europeo,
En el siglo XIX los salarios fueron finalmente introducidos con la abolición de la esclavitud. La región caribeña fue rasgada por la guerra a lo largo de la mayor parte de la historia colonial, pero las guerras estaban a menudo basadas en Europa, con sólo batallas menores luchadas en el Caribe. Algunas guerras, sin embargo, nacieron de la confusión política en el mismo Caribe.
Algunas naciones caribeñas se independizaron de las potencias europeas en el siglo XIX. Algunos estados más pequeños son todavía dependencias de poderes europeos el día de hoy. Cuba siguió siendo una colonia española hasta la Guerra Hispano-Estadounidense.
Entre 1958 y 1962 la mayor parte del Caribe controlada por los británicos se convirtió en la Federación de la Indias Occidentales antes de que se separara en muchas naciones.
Historia de los EEUU.
El control directo de Europa comenzó a decaer el 4 de julio de 1776 con la Declaracion de Independencia de los Estados Unidos ante la corona británica.
La fecha oficial de la fundación de los Estados Unidos es el 4 de julio de 1776, cuando el Segundo Congreso Continental, representando a las 13 colonias britanicas secesionistas, firmó la Declaracion de Independencia.
La cuidad de Nueva York fue la capital federal por un año, antes de que el gobierno se trasladara a Filadelfia. En 1791, los estados ratificaron la Carta de Derechos, diez enmiendas a la Constitución federal que prohíben la restricción de las libertades personales y garantizan una serie de protecciones legales. Los estados del Norte abolieron la esclavitud entre 1780 y 1804, dejando a los esclavistas de los estados del Sur como defensores de la "peculiar institución". En 1800, el gobierno federal trasladó a la recién fundada Washington, DC.
En su afán por ampliar su territorio hacia el oeste, el estado comenzó un ciclo de guerras indias que se extendió hasta finales del siglo XIX, despojando a los nativos americanos de sus tierras.
Las tensiones entre estados pro-esclavistas y los abolicionistas, junto al aumento de los desacuerdos en la relación entre el gobierno federal y los estatales provocó conflictos violentos en la expansión de la esclavitud en los nuevos estados.Abraham Lincoln, fue elegido presidente en 1860.
En 1865, se añadieron tres enmiendas a la constitución para garantizar la libertad de los casi cuatro millones de afroamericanos que habían sido esclavos, convirtiéndolos en ciudadanos y dándoles el derecho de voto. La guerra y su resolución dio lugar a un aumento sustancial de las competencias del gobierno federal.
Tras la guerra tuvo lugar el asesinato del Presidente Lincoln, durante la época conocida como la Reconstrucción en la cual se desarrollaron políticas encaminadas a la reintegración y la reconstrucción de los estados sureños garantizando al mismo tiempo los derechos de los nuevos esclavos liberados.
A partir de 1876 empiezan a aplicarse las llamadas leyes de Jim Crow, cuya filosofía perduraría hasta 1965 en algunos casos y mediante las cuales se aplicaba la filosofía "iguales pero separados" a la convivencia entre negros y blancos.
Después de 1898, tras la Guerra Hispano-Estadounidense Estados Unidos fue adquiriendo paulatinamente una cada vez mayor influencia en el mundo.
Desde el siglo XVI los territorios del Canadá recibieron muchas visitas de pescadores desde Europa por ejemplo hubo una significativa presencia vasca en Canadá.
Entre 1903 y 1906 el explorador noruego Roald Amundsen conquisto el despiadado norte de Canadá y abrió el Paso del Noroeste. De mientras la Costa Oeste de Canadá recibía la visita del capitán James Cook en 1778. El siguiente en tener contacto con la zona fue George Vancouver quien entre 1791 y 1795 exploro la zona y descubrió la desembocadura del río Belle Coola siete semanas antes de la llegada del escoces Sir Alexander Mackenzie.
El primer intento de colonizar el Canadá fracaso en 1541.
En 1663 bajo el reinado de Luis XIV de Francia la colonia de Nueva Francia pasa a estar bajo la autoridad directa del rey , Jean-Baptiste Colbert.
En América del Norte la creciente inmigración aumento la presión de los 400.000 colonos ingleses sobre los territorios franceses , escasamente poblados por 70000 colonos pero fuertemente protegidos por fortines.
Bajo el gobierno británico la población creció rápidamente , durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y terminada la contienda miles de leales a la corona se refugiaron en Canadá especialmente en Nueva Escocia eso obligo a crear la colonia de Nuevo Brunswick en 1784 para acomodar a los 50.000 lealistas al final de la guerra en 1783 Canadá se vio forzado a ceder Míchigan a los Estados Unidos , en 1791 se divide el Canadá en Superior ( Ontario ) y Inferior ( Quebec ) , el deseo de muchos ciudadanos de los Estados Unidos de expulsar de América a los ingleses y el resentimiento de los leales a la corona por su expulsión amenazaba con una guerra que estuvo a punto de producirse en 1794 que finalmente se inicio en 1812 y termino en 1814 con la firma del Tratado de Gante en el 24 de diciembre de 1814 .
Historia de América del Sur.
Ya desde el siglo XVI se dieron algunos movimientos de descontento al sistema colonial español y portugués. Entre estos movimientos, el más célebre fue el de los negros cimarrones, esclavos que escapaban de sus amos y en el refugio de las selvas organizaban comunidades libres. Los intentos del ejército realista de someterlos fue infructuoso, porque los cimarrones aprendieron a dominar las selvas suramericanas. En una cédula real de 1713 el rey le dio legalidad a la primera población libre del continente: el Palenque de San Basilio en la actual Colombia, liderado por Benkos Biohó. Brasil vio la formación de un auténtico reino africano en su suelo, con el Quilombo de los Palmares.
Entre 1717 y 1735 se presentó la llamada II Revolución Comunera de Paraguay debido al descontento popular por la administración colonial española.
En 1781 se presenta la Insurrección de los comuneros en el Virreino de la Nueva Granada, la cual fue una revolución popular que unía campesinos, indígenas y mestizos. Los comuneros intentaron tomarse el poder colonial y a pesar de que se firmaron unas capitulaciones, el virrey Manuel Antonio Flórez no les cumplió y en cambio ejecutó a los principales líderes con José Antonio Galán.
El proceso de independencia en América Latina empezó a principios del siglo XIX.
El 25 de mayo de 1809 con la Revolución de Chuquisaca se inició la Guerra de Independencia Hispanoamericana que finalizaría en 1824 con la Batalla de Ayacucho. Al finalizar la misma, España había perdido prácticamente todas sus colonias en América, con excepción de las islas de Cuba y Puerto Rico.
Los territorios independizados darían origen luego de complejos procesos a 15 nuevas naciones independientes. Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. En 1844 y 1898 el proceso se completaría con la independencia de República Dominicana y Cuba, respectivamente.
Los grandes protagonistas de este periodo en América fueron George Washington, Simón Bolívar, José de San Martín, Miguel Hidalgo y Costilla y otros que son considerados los padres de las patrias americanas contemporáneas por sus luchas contra el dominio colonial.
Los diferendos limítrofes provocaron guerras constantes entre las nuevas repúblicas de América a lo largo de las décadas posteriores.
El expansionismo de países como Estados Unidos que cercenó el territorio de México, Brasil que impuso su soberanía en los territorios amazónicos aún a costa de correr las fronteras de sus vecinos, los conflictos territoriales entre Perú, Bolivia y Chile, la creación del Uruguay, la desintegración de la Gran Colombia que crearía tres nuevos estados: Colombia, Venezuela y Ecuador, son la prueba de una época convulsa causada por la desaparición de las colonias.
Esta época de grandes cambios para el continente que trajo el siglo XIX entre independencia y consolidación terminaría todavía con la construcción del Canal de Panamá, un canal interoceánico que partió el continente en dos, a costa de cercenar el territorio colombiano y crear un nuevo estado, Panamá (1903), bajo la creciente influencia de una nueva potencia: Estados Unidos.
Resumen general
Declaración de independencia
Las enfermedades introducidas por los europeos, como la viruela, causaron la mortandad masiva de las poblaciones originarias y un colapso demográfico que según algunos investigadores superó el 90% de la población total.
También se instalaron en América del Sur repúblicas de pueblos de origen africano que lograron huir de la esclavitud a la que habían sido reducidos por los portugueses, como el Quilombo de los Palmares o el Quilombo de Macaco.
Luego de tres siglos de dominio colonial, los pueblos americanos comenzaron a declarar su independencia reclamando su derecho para organizarse como estados nacionales, enfrentando militarmente a las potencias europeas, abriendo de ese modo el proceso mundial de descolonización. Las primeras en hacerlo fueron las Trece Colonias británicas mediante la Revolución Americana que dio origen a los Estados Unidos, en 1776, organizando un nuevo tipo de sociedad a partir de conceptos políticos novedosos como independencia, constitución, federalismo y derechos del Hombre.
En 1804 los esclavos de origen africano de Haití se sublevaron contra los colonos franceses, declarando la independencia de este país y creando el primer estado moderno con gobernantes afroamericanos.
En 1816 se conformó un enorme estado independiente sudamericano, denominado Gran Colombia, y que abarcó los territorios de los actuales Panamá, Colombia, Venezuela y Ecuador. La República se disolvió en 1830.
En 1822 Brasil se organizó como monarquía independiente, el Imperio del Brasil, al disolverse el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, hasta 1889 cuando la monarquía fue abolida para establecer una república. Por su parte, Estados Unidos y Gran Bretaña negociaron en 1867 un proceso de independencia con restricciones para Canadá, que se fue consolidando durante el siglo XX.
Tras su emancipación los países de América han seguido un desarrollo dispar entre sí. Durante el siglo XIX Estados Unidos se afianzó como una potencia de carácter mundial y reemplazó a Europa como poder dominante en la región.
EUROPA SIGLO XIX
Según el vigente calendario gregoriano el siglo XIX comprende los años situados entre 1801 y 1900. No obstante, es frecuente la concepción de que el siglo XIX comenzó en 1800 y finalizó en el año 1899. De la trilogía de ensayos históricos de Eric Hobsbawm (citados en la bibliografía) se desprende una definición más, de carácter histórico, en la que enmarca al período entre 1789, año de la revolución francesa, y 1914, año de la primera guerra mundial, como el «siglo XIX largo». La historiografía considera al siglo como el comienzo definitivo de la Edad Contemporánea. El adjetivo para referirse a las cosas de este siglo o relacionadas con él es decimonónico pero su uso es, habitualmente, en forma despectiva para referirse a lo caduco.
La característica fundamental son sus fuertes cambios. Cambios anunciados y gestados en el pasado pero que se efectuarían, de hecho, en el siglo. Cambios en todos los ámbitos de la vida y el conocimiento. Revoluciones de todas las índoles tendrían su lugar. La ciencia y la economía se retroalimentarían, el término "científico", acuñado en 1833 por William Whewell,[1] [2] sería parte fundamental del lenguaje de la época; la economía sufriría dos fuertes revoluciones industriales, la primera acaecida entre 1750 y 1840, y la segunda entre 1880 y 1914. En política, las nuevas ideas del anterior siglo sentarían las bases para las revoluciones burguesas, revoluciones que se explayarían por el mundo mediante el imperialismo y buscaría alianza con el movimiento obrero al que, para evitar su triunfo, le cederían el sufragio universal; en filosofía, surgirían los principios de la mayor parte de las corrientes de pensamiento contemporáneas, corrientes como el idealismo absoluto, el materialismo dialéctico, el nihilismo y el nacionalismo; el arte demoraría en iniciar el proceso de vanguardización pero quedaría cimentado en movimientos como el impresionismo.
REVOLUCION FRANCESA
La Revolución francesa fue un conflicto social y político, con diversos periodos de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a otras numerosas naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema denominado del Antiguo Régimen. Se inició con la autoproclamación del Tercer Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799.
Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía durante 71 años después de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país. La revolución socavó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus estertores, en la medida que le derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo.
Causas
En términos generales fueron varios los factores que influyeron en la Revolución: un régimen monárquico que sucumbiría ante su propia rigidez en el contexto de un mundo cambiante; el surgimiento de una clase burguesa que nació siglos atrás y que había alcanzado un gran poder en el terreno económico y que ahora empezaba a propugnar el político; el descontento de las clases populares; la expansión de las nuevas ideas liberales; la crisis económica que imperó en Francia tras las malas cosechas y los graves problemas hacendísticos causados por el apoyo militar a la independencia de Estados Unidos. Ésta intervención militar se convertiría en arma de doble filo, pues, pese a ganar Francia la guerra contra Gran Bretaña y resarcirse así de la anterior derrota en la Guerra de los siete años, la hacienda quedó en bancarrota y con una importante deuda externa. Los problemas fiscales de la monarquía, junto al ejemplo de democracia del nuevo Estado emancipado precipitaron los acontecimientos.
Desde el punto de vista político, fueron fundamentales ideas tales como las expuestas por Voltaire, Rousseau o Montesquieu (como por ejemplo, los conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o de rechazo a una sociedad dividida, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado). Todo ello fue rompiendo el prestigio de las instituciones del Antiguo Régimen y ayudaron a su desplome.
Desde el punto de vista económico, la inmanejable deuda del estado fue exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados, nobleza y clero, no tenían obligación de pagar, pero que sí oprimía al resto de la sociedad. Hubo un aumento de los gastos del Estado simultáneo a un descenso de la producción agraria de terratenientes y los campesinos, lo que produjo una grave escasez de alimentos en los meses precedentes a la Revolución. Las tensiones, tanto sociales como políticas, mucho tiempo contenidas, se desataron en una gran crisis económica a consecuencia de los dos hechos puntuales señalados: la colaboración interesada de Francia con la causa de la independencia estadounidense (que ocasionó un gigantesco déficit fiscal) y el aumento de los precios agrícolas.
El conjunto de la población mostraba un resentimiento generalizado dirigido hacia los privilegios de los nobles y el dominio de la vida pública por parte de una ambiciosa clase profesional, para quien el ejemplo del proceso revolucionario estadounidense abrió los horizontes de cambio político.
Estados Generales de 1789
Los Estados Generales estaban formados por los representantes de cada estamento. Estos estaban separados a la hora de deliberar y tenían sólo un voto por estamento. La convocatoria fue un motivo de preocupación para la oposición, por cuanto existía la creencia de que no era otra cosa que un intento, por parte de la monarquía, de manipular la asamblea a su antojo. La cuestión que se planteaba era importante. Estaba en juego la idea de Soberanía Nacional, es decir, admitir que el conjunto de los diputados de los Estados Generales representaba la voluntad de la nación.
El tercer impacto de los Estados Generales fue de gran tumulto político, particularmente por la determinación del sistema de votación. El Parlamento de París propuso que se mantuviera el sistema de votación que se había usado en 1614, si bien los magistrados no estaban muy seguros acerca de cuál había sido en realidad tal sistema. Sí se sabía, en cambio, que en dicha asamblea habían estado representados (con el mismo número de miembros) la nobleza (Primer Estado), el clero (Segundo Estado) y la burguesía (Tercer Estado). Inmediatamente, un grupo de liberales parisinos denominado «Comité de los Treinta», compuesto principalmente por gente de la nobleza, comenzó a protestar y agitar, reclamando que se duplicara el número de asambleístas con derecho a voto del Tercer Estado (es decir, los «Comunes»). El gobierno aceptó esta propuesta, pero dejó a la Asamblea la labor de determinar el derecho de voto. Este cabo suelto creó gran tumulto.
El rey y una parte de la nobleza no aceptaron la situación. Los miembros del Tercer Estamento se autoproclamaron Asamblea Nacional, y se comprometieron a escribir una Constitución. Sectores de la aristocracia confiaban en que estos Estados Generales pudieran servir para recuperar parte del poder perdido, pero el contexto social ya no era el mismo que en 1614. Ahora existía una élite burguesa que tenía una serie de reivindicaciones e intereses que chocarían frontalmente con los de la nobleza (y también con los del pueblo, cosa que se demostraría en los años siguientes).
Asamblea Nacional
Cuando finalmente los Estados Generales de Francia se reunieron en Versalles, el 5 de mayo de 1789 y se originaron las disputas respecto al tema de las votaciones, los miembros del Tercer Estado debieron verificar sus propias credenciales, comenzando a hacerlo el 28 de mayo y finalizando el 17 de junio, cuando los miembros del Tercer Estado se declararon como únicos integrantes de la Asamblea Nacional: ésta no representaría a las clases pudientes sino al pueblo en sí. La primera medida de la Asamblea fue votar la «Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano». Si bien invitaron a los miembros del Primer y Segundo Estado a participar en esta asamblea, dejaron en claro sus intenciones de proceder incluso sin esta participación.
La monarquía, opuesta a la Asamblea, cerró las salas donde ésta se estaba reuniendo. Los asambleístas se mudaron a un edificio cercano, donde la aristocracia acostumbraba a jugar el juego de la pelota, conocido como Jeu de paume. Allí es donde procedieron con lo que se conoce como el «Juramento del Juego de la pelota» el 20 de junio de 1789, prometiendo no separarse hasta tanto dieran a Francia una nueva constitución. La mayoría de los representantes del clero se unieron a la Asamblea, al igual que 47 miembros de la nobleza. Ya el 27 de junio, los representantes de la monarquía se dieron por vencidos. También por esa fecha grandes contingentes de tropas militares comenzaron a llegar a París y Versalles. Los mensajes de apoyo a la Asamblea llovieron desde París y otras ciudades. El 9 de julio la Asamblea se nombró a sí misma «Asamblea Nacional Constituyente».
Estalla la revolución
La liberté guidant le peuple, pintura de Eugène Delacroix, erróneamente asociada a la revolución de 1789 pese a que corresponde a los sucesos revolucionarios de 1830. Museo del Louvre, París
El 11 de julio de 1789, el rey Luis XVI, actuando bajo la influencia de los nobles conservadores al igual que la de su hermano, el Conde D'Artois, despidió al ministro Necker y ordenó la reconstrucción del Ministerio de Finanzas. Gran parte del pueblo de París interpretó esta medida como un auto-golpe de la realeza, y se lanzó a la calle en abierta rebelión. Algunos de los militares se mantuvieron neutrales, pero otros se unieron al pueblo por el miedo a lo que les podría suceder.
El 14 de julio el pueblo de París respaldó en las calles a sus representantes y, ante el temor de que las tropas reales los detuvieran, asaltaron la fortaleza de la Bastilla, símbolo del absolutismo monárquico pero también punto estratégico del plan de represión de Luis XVI, pues sus cañones apuntaban a los barrios obreros. Tras cuatro horas de combate, los insurgentes tomaron la prisión, matando a su gobernador, el Marqués Bernard de Launay. Si bien sólo cuatro presos fueron liberados, la Bastilla se convirtió en un potente símbolo de todo lo que resultaba despreciable en el antiguo régimen. Retornando al Ayuntamiento, la multitud acusó al Alcalde Jacques de Flesselles de traición, quien recibió un balazo que lo mató. Su cabeza fue cortada y paseada por la ciudad clavada en una pica, naciendo desde entonces la costumbre de pasear en una pica las cabezas de los decapitados, lo que se volvió muy común durante la Revolución.
La Revolución se fue extendiendo por ciudades y pueblos, creándose nuevos ayuntamientos que no reconocían otra autoridad que la Asamblea Nacional Constituyente. Los campesinos dejaron de pagar impuestos y destruyeron castillos y todo lo que simbolizara al feudalismo. La Asamblea Nacional, actuando detrás de los nuevos acontecimientos, suprimió por ley las servidumbres personales (abolición del feudalismo), los diezmos, y las justicias señoriales, que ya habían sido suprimidos de hecho por el campesinado, instaurando la igualdad ante el impuesto, ante penas y en el acceso a cargos públicos. El rey, junto con sus seguidores militares, retrocedió al menos por el momento. Lafayette tomó el mando de la Guardia Nacional de París y Jean-Sylvain Bailly, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, fue nombrado nuevo alcalde de París. El rey visitó París el 27 de julio y aceptó la bandera tricolor.
Sin embargo, después de esta violencia, los nobles, no muy seguros del rumbo que tomaría la reconciliación temporal entre el rey y el pueblo, comenzaron a salir del país, algunos con la intención de fomentar una guerra civil en Francia y de llevar a las naciones europeas a respaldar al rey. Éstos fueron conocidos como los émigrés («emigrados»).
La insurrección y el espíritu de poder popular siguieron extendiéndose por toda Francia. En las áreas rurales se llevaron a cabo actos de quema de títulos sobre tierras, y varios castillos y palacios fueron atacados. Esta insurrección agraria se conoce como La Grande Peur («el Gran Miedo»).
El 4 de agosto de 1789, en la llamada «Noche de la locura», la Asamblea Nacional Constituyente abolió el feudalismo, eliminando las prebendas que recibía el clero y los derechos señoriales de la nobles (como, por ejemplo, el privilegio de no pagar impuestos que tenían). En cuestión de horas, los nobles y el clero perdieron sus privilegios. El curso de los acontecimientos estaba ya marcado, si bien llevó cuatro años la implantación del nuevo modelo.
Pérdida de poder de la Iglesia
La revolución se enfrentó duramente con la Iglesia Católica que paso a depender del Estado. En 1790 se eliminó la autoridad de la Iglesia para imponer impuestos sobre las cosechas, se eliminaron también los privilegios del clero y se confiscaron los bienes de la Iglesia. Bajo el Antiguo Régimen la Iglesia era el mayor terrateniente del país. Más tarde se promulgó legislación que convertía al clero en empleados del Estado. Éstos fueron unos años de dura represión para el clero, siendo comunes la prisión y masacre de sacerdotes en toda Francia. El Concordato de 1801 entre la Asamblea y la Iglesia finalizó este proceso y establecieron normas de convivencia que se mantuvieron vigentes hasta el 11 de diciembre de 1905 cuando la Tercera República sentenció la separación definitiva entre la Iglesia y el Estado. El viejo calendario gregoriano, propio de la religión católica fue anulado por Billaud-Varenne, en favor de un calendario republicano y una nueva era que establecía como primer día el 22 de septiembre de 1792.
Napoleón y la toma del poder
La nueva Constitución encontró la oposición de grupos monárquicos y jacobinos. Hubo diferentes revueltas que fueron reprimidas por el ejército, todo lo cual motivó que el general Napoleón Bonaparte, retornado de su campaña en Egipto, diera el 9 de noviembre de 1799 un golpe de estado (18 de Brumario) instalando el Consulado
El Consulado
Le daba de forma efectiva poderes dictatoriales, cerrando con esto el capítulo histórico de la Revolución Francesa.
El cargo de cónsules lo ostentaron Napoleón Bonaparte, Sieyès y Ducos temporalmente hasta el 12 de diciembre de 1799. Posteriormente, Sieyés y Ducos fueron reemplazados por Jean Jacques Régis de Cambacérès y Charles-François Lebrun, quienes siguieron en el cargo hasta 1804, cuando Napoleón fue coronado Emperador de los Franceses.
Primer Imperio
El Primer Imperio Francés, conocido comúnmente como el Imperio Napoleónico, cubre el periodo de la poderosa irradiación y dominación de Francia sobre la Europa Continental, bajo el gobierno de Napoleón I, Emperador de los franceses y Rey de Italia. Oficialmente, el término se refiere al periodo comprendido entre el fin del Consulado hasta la Restauración de la monarquía borbónica, aunque posteriormente vivió un epílogo entre el periodo de los Cien Días (1 de marzo de 1815) y la abdicación final de Napoleón, el 22 de junio de 1815. Es este un periodo de la historia de Francia caracterizado por las feroces campañas bélicas que le fueron impuestas a sangre y fuego, promovidas y financiadas todas por Inglaterra, y ejecutadas por procuración por sus aliados continentales a lo largo de siete coaliciones internacionales. Estos conflictos son conocidos como Guerras Napoleónicas, pero ésta expresión engañosa e incorrecta históricamente ha sido fuertemente rebatida en años recientes, y en la actualidad comienza a difuminarse en provecho del término más apropiado de «Guerras de Coalición».
El nuevo gobierno instaurado, a pesar de ser una monarquía, mejoraba las condiciones de vida del tercer estamento, otorgándoles derechos y obligaciones morales y cívicas iguales a los otros dos estamentos (el clero y los nobles); por lo que Napoleón recibió un gran apoyo popular.
Las ciencias
Artículo principal: Historia de la ciencia del siglo XIX
El desarrollo de la medicina se relaciona directamente con los fenómenos migratorios, los hacinamientos en las ciudades y las precarias condiciones de vida de la clase trabajadora propios de la Revolución Industrial. Su consecuencia fue la proliferación de enfermedades infecciosas (sífilis, tuberculosis) o relacionadas con la mala alimentación (pelagra, raquitismo, escorbuto). Dichas problemáticas son cruciales para entender el origen de la medicina social de Rudolf Virchow y el sistema de salud pública de Edwin Chadwick que darían lugar a la actual medicina preventiva. La misma Revolución Industrial, con el agregado de las numerosas guerras y revoluciones, generarían un desarrollo científico generalizado que contribuiría en la instauración de condiciones técnicas para el triunfo de la asepsia, de la anestesia y la cirugía.
Las Revoluciones Burguesas, promotoras de ciudadanos librepensadores, construyen una nueva medicina científica y empírica, desligada de lo místico y artesanal. Se culmina con la opresión de los viejos cánones éticos del absolutismo y el catolicismo instaurando nuevos cánones, nuevos calendarios. El siglo XIX verá nacer la medicina experimental de Claude Bernard, la teoría de "Omnia cellula a cellula" de Rudolf Virchow, la teoría microbiana, la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin, y la genética de Gregor Mendel.
El siglo se caracteriza por romper definitivamente con la fusión que la Historia había tenido con la literatura. Leopold von Ranke se compromete con una historia crítica y escéptica. Se deja influir por las corrientes filosóficas predominantes del momento, tales como el liberalismo y el nacionalismo llegando a caer incluso en el etnocentrismo, racismo y particularmente en el eurocentrismo. Las reflexiones sobre la sociedad de Saint-Simonianas producen dos tendencias que modificarían las tendencias historiográficas: El Positivismo y el Materialismo histórico, también influido por la dialéctica hegeliana. Ambas entienden que el comportamiento de la historia se encuentra sometido a leyes. La primera concibe el desarrollo de la historia como procesos ordenados, la segunda lo concibe como resultado de los conflictos entre los estratos sociales.
Entre revolución e imperialismo: Política
En Europa el siglo XIX se caracterizó por el nacimiento de las democracias censitarias y el ocaso de las monarquías absolutas. La revolución Francesa y la posterior era napoleónica ayudarían a expandir las ideas republicanas y liberales. Los monarcas, en el caso de sobrevivir, se convertirían en déspotas ilustrados que actuaban permisivamente con la clase dominante. Surgiría la idea de izquierda y derecha a partir de la revolución francesa. Los políticos se identificarían en Jean Paul Marat y Maximilien Robespierre, o en el Conde de Mirabeau y el Marqués de La Fayette. El transitorio ocaso de las revoluciones en pro de la restauración de las monarquías solo provocaría potenciarlas en oleadas revolucionarias más radicales como la de 1848, hasta el desarrollo de las ideologías sociales y el movimiento obrero, que culminaría en el triunfo de la revolución rusa en el posterior siglo.
Véase también: Historia de Europa#El siglo XIX
La Emancipación de América Latina dio comienzo en este siglo. Los levantamientos indígenas en nombre de Túpac Amaru y de los comuneros de asunción serían antecedentes de una identidad naciente. Identidad que nacería y sería defendida por los grandes próceres latinoamericanos, promotores de la idea de una nación latinoamericana: Francisco de Miranda,José Miguel Carrera, Bernardo O’Higgins, Antonio José de Sucre, Simón Bolívar, José de San Martín, Mariano Moreno, Manuel Belgrano y José Artigas. Su revolución, constituida en el marco de las revoluciones burguesas, sería estrictamente latinoamericana. Sus revoluciones fracasarían en buena medida a causa de caudillismos, intereses de las burguesías locales y coimas de las potencias europeas, pero cada uno de ellos sería convertido, a menudo por quienes los traicionaron, en una leyenda. Las fronteras americanas variaron notablemente en todo el siglo y los gobiernos tomarían una estructura bipartidista en donde pululaban los golpes de estado y los fraudes electorales.
África sería objeto de abierto uso y abuso por parte los imperios Europeos. Cecil Rhodes sería una figura fundamental en el desarrollo del imperialismo británico. También surgiría lentamente el Imperialismo Norteamericano a partir de una aparente inocente doctrina Monroe. Dicho siglo anunciaría la decadencia Imperio Otomano que acaecería con la primera guerra mundial. La guerra del Opio humillaría al histórico Imperio Chino en sus tratados desiguales y culminaría con la caída de la Dinastía Qing en 1911.
Hacia la vanguardia: el arte
El historicismo marca a la nueva arquitectura, que se deja influir por la añoranza al pasado, que encuentra su originalidad en el estudio del pasado origen. Concentraba todos sus esfuerzos en recuperar la arquitectura de tiempos pasados. Al neoclasicismo del pasado siglo le continuó el neogótico, asociada a los ideales románticos nacionalistas. La arquitectura ecléctica, en hace evolucionar a la historicista, combinando variedad de estilos arquitectónicos en una nueva estructura.
El movimiento Arts & Crafts contempló la idea de aprovechar el desarrollo industrial y tecnológico, viendo en el artesano una figura destacable. Con la disolución de sus ideales y la dispersión de sus defensores, las ideas del movimiento evolucionaron, en el contexto francés, hacia la estética del Art nouveau, considerado el último estilo del siglo XIX y el primero del siglo XX.
El romanticismo del siglo XIX fue la antítesis del neoclasicismo. La moderación, el racionalismo, la pública inmoralidad serán tajantemente reemplazados por el exceso, el sentimentalismo, la búsqueda de crear una moralidad cada vez más inalcanzable. Los ideales cimentados por Rousseau, el precursor ideológico del romanticismo, culminarán en la Revolución Francesa, que sería el punto de partida para la creación de una nueva época. La revolución será constantemente evocada a lo largo del siglo, junto con ideales como la libertad, la independencia y el nacionalismo, en ese entonces perteneciente a la izquierda política. Los pilares son el individualismo burgués, que quedaría plasmado en el subjetivismo literario; la evasión de la realidad, en pro de la creación de una nueva sociedad mejorada; la exaltación de la naturaleza, en la cual suponían que el Hombre estuvo exento de dramas y dificultades.
Hacia el postromanticismo se gestaría la idea de que la belleza del arte se encuentra en el arte mismo: El arte por el arte. Varias corrientes se consideran postrománticas: El parnasianismo, se caracterizaría por su ruptura con el subjetivismo y con el exceso de sentimentalismo; el simbolismo según definió el propio Jean Moréas es "Enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad, la descripción objetiva", se encuentra impregnada de intenciones metafísicas, misterio y misticismo; el decadentismo surge por el acto de potenciar a Baudelaire, que buscaba la belleza en lo repugnante, busca revelarse contra la falsa moralidad burguesa.
Otra alternativa al romanticismo fue el realismo, inspirado en los efectos sociales del nuevo capitalismo. Es habitual el uso de la sátira, la denuncia, las temáticas de enfermedad, suciedad, locura, pobreza, vicios y prostitución. El realismo se potenciaría en el naturalismo, más influenciado por el materialismo, el positivismo o el determinismo.
La Pintura del Siglo XIX no estuvo exonerada del quiebre histórico con su historia. Tampoco lo estuvo de la multitud de corrientes de filosofía del arte. También se dejó influenciar por el fenómeno político francés, la ruptura con el tradicional artista que muestra lo que la monarquía y su aristocracia pretende. El mundo no está en orden, y eso pretende mostrar el nuevo arte, al mismo tiempo que propone un nuevo orden: El Romanticismo. Allí donde el neoclasicismo propone una belleza ideal, el racionalismo, la virtud, la línea, el culto a la Antigüedad clásica y al Mediterráneo, el romanticismo se opone y promueve el corazón, la pasión, lo irracional, lo imaginario, el desorden, la exaltación, el color, la pincelada y el culto a la Edad Media y a las mitologías de Europa del norte.
Hacia mediados de siglo hay una vuelta, en cierta forma, al racionalismo como fuente de inspiración. El notorio desarrollo industrial provocado por la Revolución Industrial, sus "efectos secundarios" y la frustración con los estímulos revolucionarios de 1848 llevan al artista a olvidarse del tema político y a centrarse en el tema social. El manifiesto realista comprende que la única fuente de inspiración en el arte es la realidad, no existe ningún tipo de belleza preconcebida más allá de la que suministra la realidad, y el artista lo que debe hacer es reproducir esta realidad sin embellecerla.
Los pintores paisajistas ingleses del romanticismo afianzarían las bases sobre las que más adelante trabajarían los impresionistas. De Turner los impresionistas tomarían su gusto por la fugacidad, sus superficies borrosas y vaporosas, el difuminado y la mezcla de colores intensos; pero desecharían el componente sublime, propio de la pintura romántica.
Hacia finales de siglo y comienzo del siglo XX se podía ver una gran variedad de vanguardias. El punto máximo del individualismo implicaba que cada artista debía promover su propia vanguardia, que afirmaba, de carácter universal y verdadero. El postimpresionismo, el puntillismo, el simbolismo pictórico, el expresionismo, el cubismo, el fauvismo, el surrealismo, el futurismo darían cuenta de una sociedad que vive en la revolución por la revolución, la vanguardia por la vanguardia, la universalidad por la universalidad. Una sociedad donde el los plazos son cada vez más pequeños, el ritmo cada vez más rápido.
Aunque rompió con la moderación armónica, el Romanticismo no necesariamente funcionó como antítesis del clasicismo. Beethoven (1770-1827), que significó un nexo entre ambos estilos, desarrolló principios heredados de Haydn en término de contraste, al mismo tiempo que extendió temporalmente la forma sonata. Se retomó la tonalidad cromática ampliándola y llegando al extremo, en el Postromanticismo, de suspenderla o creando tonalidad errante generalizada. También fue ampliado el tamaño de la orquesta llegando a extremos utópicos como el de Berlioz. En este siglo se gestaría el culto al pasado, particularmente a Bach y el barroco, por lo que se daría inicio a la interpretación como nueva rama. Hacia mediados de siglo también sería importante el papel del nacionalismo como búsqueda estética.
Hacia fin de siglo se gestaría el Impresionismo, que buscaría su expresión en la ruptura con la tonalidad, buscando en la modalidad como forma búsqueda arcaizante. También se inspiraría en músicas "exóticas", particularmente en la música de gamelán. Rompería con el contraste en favor de la homogeneidad incluso hasta llegar al concepto de música funcional, como es el caso de la pieza experimental de Erik Satie "Musique d'ameublement".
Mientras que el modalismo y escalismo del Impresionismo influenciarían más tarde a los compositores modernistas, el interés por la música con mínimos contrastes influenciaría al Minimalismo. El cromatismo postromántico, por el contrario, ejercería más influencia en el Expresionismo, que desarrollaría el atonalismo Libre y posteriormente el Dodecafonismo.
Ciencia y Tecnología
La Primera Revolución industrial hace cambios profundos en la economía y la tecnología.
Inventos
Locomotora: Richard Trevithick, 1804.
Fonógrafo: Thomas Alva Edison, 1878.
Lámpara incandescente: Heinrich Göbel, 1854.
Fotófono: Alexander Graham Bell y Charles Sumner Tainter, 1880, permitía la transmisión de sonido por medio de una emisión de luz.
Cinematógrafo: Hermanos Lumière, 1894, proyector cinematográfico.
Vitascopio Thomas Alva Edison ,1896.
Gramófono: Emile Berliner, 1888.
Fotografía: Nicéphore Niepce, 1816.
Teléfono: Antonio Meucci, 1854.
Anestesia: William Morton, 1846.
Dirigible: Solomon Andrews, 1863.
Avión: Clément Ader, 1890.
Termómetro Clínico: Sir Thomas Clifford Allbutt, 1866, los termómetros anteriores tardaban una o más horas en establecer la temperatura.
Se inventa el sensor de temperatura de resistencia de platino.
Lente de Fresnel: Augustin Fresnel
Pastilla de jabón: William Hesketh Lever, 1884.
Teorías
Teoría de números: Carl Friedrich Gauss, 1801
Teoría de la Evolución: Charles Darwin, 1859.
Teoría microbiana: John Snow, Luis Pasteur, Robert Koch y Joseph Lister.
Teoría atómica : John Dalton
Teoría Psicoanalítica : Sigmund Freud, 1895
Descubrimientos
Efecto Edison: Thomas Alva Edison, 1883, paso de electricidad desde un filamento a una placa metálica dentro de un globo de lámpara incandescente.
Efecto Seebeck (Thomas Seebeck, 1821), Efecto Peltier (Jean Peltier, 1834), Efecto Thomson (William Thomson, 1851), Efecto Joule (James Prescott Joule, década de 1860), propiedades termoeléctricas.
Carburo de calcio: Friedrich Wöhler
Acetileno: Friedrich Wöhler
Vanadio: Andrés Manuel del Río, México, 1801, lo llamó Eritonio.
Primera Enzima (lipasa pancreática): Claude Bernard, 1848
Síndrome de Rokitansky
Guerras y revoluciones
El dos de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío.
Artículo principal: Anexo:Conflictos bélicos del siglo XIX
Categoría principal: Conflictos bélicos del siglo XIX
Guerras Napoleónicas (1792-1815)
Intervención Norteamericana en México (1847-1848)
Guerra de Crimea (1854-1856)
Guerra del Pacífico (1879–1884)
Guerra Hispano-Estadounidense (1898)
Guerra Grande (1838-1851)
Guerras del opio (1839-1842), (1856-1860)
Guerra de Secesión (1861-1865)
Guerra de los Ducados (1864)
Guerra de la Triple Alianza (1865-1870)
Guerra de las Siete Semanas (1866)
Guerra Franco-prusiana (1870)
Primera guerra de la independencia italiana (1848)
Segunda guerra de la independencia italiana (1859-61)
Tercera guerra de la independencia italiana (1866)
Guerra de independencia de Grecia (1821-1831)
Comuna de París (1871)
Guerras de Independencia Hispanoamericana
Revolución de Mayo
Revolución Húngara de 1848
Revoluciones de 1848
Revolución de 1868
Revolución de 1830
Revolución liberal de Oporto
Disolución del Shogunato Tokugawa
Véase también: Anexo:Batallas del siglo XIX, Categoría:Batallas del siglo XIX y Revoluciones Burguesas
Política
La libertad Guiando al pueblo, Eugène Delacroix, 1830
Nacimiento, ocaso y renacimiento de revoluciones liberales y burguesas
Desarrollo de los nacionalismos
Anexión de la comarca de Requena-Utiel o Requena a la provincia de Valencia.
Desastres
Terremoto de Santiago del Estero de 1817
Terremoto de Trancas 1826
Terremoto de Salta 1844
Terremoto de Mendoza 1861
Terremoto de Jujuy 1863
Terremoto de Orán 1871
Terremoto de Orán 1874
Terremoto del Río de la Plata 1888
Terremoto de Recreo 1892
Terremoto de San Juan 1894
Terremoto de Catamarca 1898
Terremoto de Yacuiba 1899
Terremoto de La Rioja 1899
Terremoto de Arica de 1868
Terremoto en Venezuela de 1812
Terremotos en Venezuela de 1823, 1834, 1837, y 1849
Terremotos en Venezuela de 1853, 1874, 1875, 1878, 1879 y 1888
Gran hambruna irlandesa
Erupción del volcán indonesio "Tambora" en 1815 que produjo un año 1816 sin verano.
Erupción del volcán indonesio "Krakatoa" en 1883
Erupción del volcán indonesio "Galunggung" en 1822
Erupción del volcán ecuatoriano "Cotopaxi" en 1887
Erupción del volcán "Monte Tarawera" en Nueva Zelanda en 1886
Cultura
Artículo principal: Anexo:Obras artísticas del siglo XIX
Beethoven compone su Sinfonía n° 3 en Mi bemol mayor Opus 55 entre 1804 y 1806.
Rodin compone El Pensador en 1889.




















